12.30.2005

Water   (translated by Jason Stumpf)

     1

It has started to snow.
Flakes,
water
that hurts when it hits.
They settle burning
on my fears,
my mystery.
They do not slip,
nailed like thorns
from a crown of gold.
Like roots.

     2

How many feet have passed through here
without treading on
joy and contemplation,
at the same time:

Uphill,
I managed to see the spoils
of narcissus.
Everything was blue from that point
forward.
I encouraged a desire:
not the advance, nor the frozen top
not the heat of the heavens.
Only the surge
without cell or freedom,
only the surge.

     3

Your village of fire
saw me return,
its beings in constant movement,
its message.
Everything felt dissolved
in a dense layer,
that sea.

I noticed it began falling back.
I reached out my arm.
My fingers yearned to get wet, barely,
like in an old,
baptismal font…

 

     4

Open Sea

That sea made me into
a consecrated mother-of-pearl,
a vessel full of something
that goes away,
simply evaporates,
at its own rate.
Aquamarine flower,
fragrant salt
and damp hugs
between one life and another,
without borders.

 

     5

Out to Sea

I saw you in the distance, from a distance,
but you weren’t laying in the boat,
the horizon.
You were walking, concealing
some destiny.
Your expression
was unmistakable.
Your saffron robe,
a living urn.
I thought that you called to me.
I passed my fingers over your skin
wishing to keep it
in the memory of my heart.
In the fog,
your eyelids twitched
when touching me.
And so did I.

The rose of worlds turned
until withering. It made light.
Not one teardrop in its folds.
In its fresh center,
your open eye
horrifying,
for the first time,
full of brimful tenderness.
You had just died,
aurora,
in the dark night
of my body.








• • • 







Agua

     1

Ha comenzado a nevar.
Copos,
agua
que hiere de golpe.
Se posan candentes
sobre mis temores.
No resbalan.
Se han clavado como espinas
de una corono de oro.
Como raíces.

     2

Cuántos pies han pasado por aquí
sin hollar
gozo y contemplación,
un mismo tiempo:

Cuesta arriba,
alcancé a ver los despojos
del narciso.
Todo era azul desde ese punto
hasta el final.
Alentéun deseo:
no el avance, ni la cima helada
ni la calidez del cielo.
Sólo el oleaje
sin celda o libertad,
sólo el oleaje.

     3

Tu población de fuego
me vio volver,
sus seres en constante movimiento,
su mensaje.
Todo se sentía disuelto
en una capa densa,
el mar aquél.

Noté que comenzaba a replegarse.
Alargué el brazo.
Mis dedos anhelaban mojarse apenas,
como en una pila antigua,
bautismal…

     4 / Mar abierto

Es mar hizo de mí
una madreperla consagrada,
una vasija llena de algo
que se va
o simplemente se evapora
a ritmo propio.
Flor aguamarina,
olorosa a sal
y húmedos abrazos
entre una vida y otra,
sin orillas.

 

     5 / Mar adentro

Te vi a lo lejos, desde muy lejos,
pero no yacías en la barca,
el horizonte.
Caminabas, escondiendo
algún destino.
Tu expresión
me era inconfundiable.
Tu manto de azafrán,
una urna viva.
Creí que me llamabas.
Pasé los dedos por tu piel
deseando guardarla
en la memoria del corazón.
Entre la niebla,
tus párpados temblaron
al sentirme.
Y yo también.

La rosa de los mundos giró
hasta secarse. Se hizo luz.
Ni una lágrima en sus pliegues.
En su centro fresco,
tu ojo espeluznante,
lleno, por primera vez,
de una ternura incontenible.
Acababas de morir,
aurora,
en la noche
de mi cuerpo.

Pura López-Colomé (© 2005)